Contribución ecológica de la industria

La madera es probablemente la única materia prima renovable que se utiliza a gran escala y cuyo aprovechamiento no daña al medio ambiente.

La repoblación en zonas donde ha desaparecido el bosque e incluso el bosque tropical, proporciona abundante madera para el futuro. El aumento del rendimiento logrado con la mejora genética ayuda a garantizar la disponibilidad de madera para las generaciones futuras.

La industria de la madera es la más interesada en conservar y mejorar los bosques, puesto que además de proteger los valores de equilibrio ecológico del planeta es la fuente de aprovisionamiento de materia prima con la que trabaja.

Un producto ecológico

En la actualidad los recursos naturales están considerados como un bien a administrar sabiamente. Es la herencia para las futuras generaciones.

Los factores que contempla el "desarrollo sostenido" se podrían resumir en los siguientes:

Ahorro energético
La energía necesaria para la fabricación de la madera es únicamente la energía solar (función clorofílica).

El consumo de energía en el proceso de transformación de la madera es muy inferior cuando se compara con los del acero, aluminio o cemento.

Respeto al medio ambiente y equilibrio ecológico
El aprovechamiento de los bosques ordenados conjuga el aspecto productivo (la obtención de la madera), con el respeto al medio ambiente y la conservación del equilibrio ecológico.

La tecnología desarrollada en la industria maderera permite procesos de fabricación en los que se han incorporado los más sofisticados controles para asegurar la calidad en todas sus fases y en el producto final, así como para evitar el deterioro del medio ambiente.

Reciclaje y ahorro de materia prima
Una vez finalizado su ciclo de vida, la madera se recicla o se revaloriza como abono o energía calorífica, sin contaminar el medio ambiente.

Si se incluyeran los costes de reciclaje o eliminación de residuos en el precio de los productos industriales, pocos materiales podrían competir con la madera. Las mejoras en las técnicas de fabricación y los nuevos productos permiten llegar a un nivel de aprovechamiento óptimo de la materia prima. Se aprovechan todos los residuos de mecanización de otras industrias (aserraderos, embalajes, palets, etc.), de tratamientos selvicolas como podas o aclareos y de repoblaciones con especies de crecimiento rápido.

Se puede hablar de un aprovechamiento integral de la madera. La parte que no resulta apta para su incorporación a los procesos productivos, como la corteza, se aprovecha también transformándola en energía o compost.